La medicina natural ha irrumpido fuertemente en la sociedad del siglo XXI. La herbolaria o fitoterapia es la disciplina que recoge el conocimiento de las distintas especies vegetales y sus propiedades terapéuticas.

El tratamiento terapéutico natural está ganando varios adeptos en estos últimos años. La industria farmacéutica es un negocio, un negocio en el que se facturan millones y millones de euros en todo el mundo.

La industria farmacéutica está en eterno conflicto ante ciertos valores morales y económicos en el que se integran gobiernos, políticos, empresarios… El desarrollo de la industria farmacéutica ha hecho pasos muy grandes en la creación e innovación de productos terapéuticos pero ha retrocedido en ciertos aspectos, como por ejemplo: la cantidad de químicos que componen los medicamentos –nocivos para la salud, pudiendo desencadenar otras afecciones-, la falta de información en ciertos productos o enfermedades desarrolladas por ciertos medicamentos…-.

En la medicina natural encontramos un sinfín de posibilidades curativas. El reishi es un hongo con excelentes y múltiples propiedades para nuestra salud. Se trata de un método para combatir la fatiga y el cansancio crónico, el nerviosismo, problemas cardiovasculares, problemas de colesterol, problemas en el hígado, es un potente protector de defensas regulando el sistema inmunológico, activa nuestras defensas, entre otros.

La medicina natural, al no poseer prácticamente contraindicaciones, está ganando bastante terreno a la industria farmacéutica. Son múltiples las discrepancias que hay entre las dos disciplinas, pero debemos destacar que la segunda no hubiera tenido lugar si no hubiera aparecido la primera.

Hay diversos estudios e investigaciones que afirman que algunas compañías farmacéuticas elaboran medicamentos que son inútiles e incluso nocivos para nuestra salud. La ausencia de un control tajante, objetivo y justo favorece al excesivo abuso de las farmacéuticas en ciertos aspectos.

La medicina tiene como finalidad principal encontrar remedios a las distintas dolencias que se nos puedan presentar. A día de hoy, el sector farmacéutico, es decir la medicina química, parece tener su objetivo más centrado en la riqueza que en la propia esencia de su disciplina.

Además, es evidente la centralización de objetivos en cuanto a investigación de enfermedades. Queda evidenciado que las enfermedades que afectan a zonas pobres o del tercer mundo no poseen tanta importancia en el sector de la medicina química. Es cierto que no podemos englobar a todo un conjunto, pero en la mayoría de los casos podemos, desgraciadamente, afirmar esta teoría.

Hace décadas que diversas compañías farmacéuticas de todo el mundo pasan ante los tribunales por actuaciones fraudulentas. Es evidente que los criterios morales se han perdido por el camino en la industria farmacéutica. Es evidente que esta situación es insostenible. La justicia debe poner las cartas sobre la mesa para tratar la mala praxis de este sector tan fundamental y básico para la humanidad.

Está claro que la medicina natural ha evolucionado en estos últimos años de gran manera, pese a que no ha habido interés de ciertos sectores para que ello se supiera. La medicina natural se ha ido reinventando con el paso de los años sin perder su esencia y sus objetivos y sin corromperse.